domingo, 30 de septiembre de 2012

Ernest Hemingway y Fidel Castro, una amistad fabricada.


La facilidad con que en Cuba se inventan leyendas es infinita y más aún si dan notoriedad al antiguo gobernante Fidel Castro.  Una de ellas es la “amistad” mantenida con Ernest Hemingway, afirmación que se apoya en una foto sin fecha y supuestamente dedicada por el escritor y que estaba a la vista de todos en la oficina del gobernante.

Hemingway salió por última vez de Cuba el 25 de julio de 1960. La situación de hostilidad entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, hacían difícil la vida del escritor en La Habana.  Ya comenzaban las dificultades económicas y el aumento de la presencia de la Unión Soviética en el país presagiaba una crisis política a gran escala. Hemingway viajó pero no con la idea de abandonar definitivamente el país, dejó en la casa todas sus pertenencias, manuscritos, recuerdos importantes, y hasta la despensa llena de provisiones.  En su casa de la Finca La Vigía quedaron  su colección de obras de Arte, su máquina de escribir y parte de su vida.

De la supuesta “amistad” con Fidel Castro hay varias instantáneas de un único y fugaz  encuentro,  la entrega del premio en el Torneo de pesca del pez espada “Ernest Hemingway”. La constancia de esto la encontré en el libro  “Correr con los toros” de su secretaria personal Valerie Hemingway. El encuentro duró apenas unos minutos en el que intercambiaron un par de frases.

 
¿Cómo se explica esta foto con dedicatoria tan personal, si solo una vez se encontraron estos dos personajes?
De las pertenencias que quedaron en la Finca La Vigía, solo pocas cosas pudo rescatar  la esposa de Hemingway en un breve regreso a la isla, a pesar de tener la promesa del propio Castro de que podría llevarse todo lo que quisiera. Quede esta última información como reflexiva respuesta.
 
 

 


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