sábado, 28 de febrero de 2009

En el bar de Folies-Bergère. Édouard Manet.

Una noche más en el bar de Folies-Bergère.
Las risas, la música y el humo de cigarrillos envuelve el ambiente.
Les veo a todos, comparten historias y caricias frívolas en la fiesta que nunca termina, en este París de bellas luces.
Alguna vez me gustaría sentarme junto a ellos, pero no me verían.
Tengo la tez sonrosada y limpia, aunque apenas duermo.
Quisiera escribir un libro, quisiera viajar y conocer otras vidas, quisiera tener un amante que no fuera discreto, que me abrazara sin importarle que opinen los demás y que en su abrazo me dijera mucho más que mil palabras de amor.
Quisiera..... -¿Perdón, señor?...  Sí,... estoy casada,... mi marido vendrá a buscarme pronto!...-.
 Ilustra esta entrada la obra "En el bar de Folies-Bergère" de  Édouard Manet.

domingo, 1 de febrero de 2009

Otras horas.

Tic-tac..tic-tac.. no quiero escuchar mas...tic..tac..
Ayer escurrí mi piel debajo de tu piel, me parece la osadía mas loca, sigo recordando y mientras llueve y los demás esconden el olor de humedad y miedo, yo intento acallar tanto ruido, para perderme en los recuerdos.
Me gusta tu voz, es el mejor adorno para mis poros, estoy hecha de tu voz, los surcos de mis manos cicatrices de palabras, la mirada ya cansada eco de viejas sílabas. Ellos no pueden imaginar que mi cuerpo es tu imagen, que mis ojos son tus ojos que al mirarme las uñas, hay en ellas senderos de tí.
Hoy me siento vencida, aunque intente esconder mi tristeza, me embriago de historias ajenas, apoyo el mentón en mi mano y me imagino otra realidad, ya somos jóvenes de nuevo, comparamos cuanta delgadez en nuestra cama, compartimos un bocado mientras el mundo se mata a balazos, espantamos el frío de Enero y las sábanas estorban, no planificamos el futuro, ni por asomo coordinamos los relojes, no es necesario escuchar el tic-tac aborrecible, suavemente cerramos la puerta y reimos sin miedo.