domingo, 8 de marzo de 2009

Interior con mujer vestida de negro, sentada en una silla marrón.

La mujer vive presa en sus vestidos. Esa mujer que cuece el pan, que amansa los gritos, esa mujer necesita vivir, sueña sentada en una silla marrón: se desnuda y sale a la calle. se desprende de las ataduras, se descubre tal cual y confiesa su amor de espejo.
Ilustra esta entrada la obra "Interior con mujer vestida de negro, sentada en una silla marrón" del pintor  Vilhelm Hammershoi.

4 comentarios:

Catalina dijo...

Precioso, y tan real como la vida.
La mujer que se levanta cada mañana sin otra meta que agradar a los que le rodean, que se olvida de sus propias ilusiones para hacerlas cumplir a los demás, que sueña con salir de su mundo y recorrer mundo.
Que un día decide hacerlo, sale y comprueba que hay más mundo del que ella ve a través de su ventana.
Mujeres: aguantamos lo que nos hechen y vivimos siempre sacrificándo nuestra vida por el o los otros.

Besos
Cata

Pinocho dijo...

Si no fuese por mis falatas de tiempo tendría siempre mi brazo rodeando tu hombro. Deberías saberlo. Quizás peco de no dejarte una flor en cada esquina para que cada mañana al abrir los ojos notes que, a mi, me haces tantísima falta.

Gracias por ser y estar, gracias.

BALEY dijo...

Hola PAFERMI!!!
Aqui estamos de vuelta con otr nick con otro nombre en el blog,pero el mismo humor ironico de simpre...........c diria la PANTOJA..........."yo soy esa"la que te contó la historia de qu aydaba a su amiga con su madre.....pos la misma.
Cambié todo porque empezaron a entrar demasiados conoidos y n mesiento agusto contando mis cosas y que la amilia y amigos esten cotilleando y murmureando de mi vida..........en fin.....que estoy de vuelta.

Un besazo y como a esa mujer...."se pone su coraza y camina un poco cada dia".me psa a mi.

Pd:tengo pendiente nuestro hooscopo,no tengo vegüenza.

Velvetina dijo...

Estoy leyendo nuevamente esta entrada, estoy viendo ese cuadro... Y he de confesar que se me viene a la memoria la imagen de mi suegra.

La quería mucho, después de casi cinco años de su ausencia ¡la echo de menos!... Y no puedo evitar el haberme llenado de sentimientos, el que me cueste escribirte un comentario, el decirte sin duda que la he visto reflejada en el espejo de tu alma.

Un abrazo sin medida Patricia

Velvetina