sábado, 12 de julio de 2008

Eramos tan jóvenes.

A los 17 años, la vida tenía otro color. Abandonamos, las colecciones de sellos, engordar dorados golfish y tener las rodillas destrozadas , de romper pavimentos, tratando de ser los más veloces.
Ya habíamos rebasado los cambios físicos perturbadores y aunque algún que otro punto negro pudo amenazar convertirse en hecatómbico grano rojo y ser fin de dichas y optimismo, la vida entonces, tenía otro color.
Alain Delon, Catherine Denueve, Robert Redford y Jaqueline Bisset eran nuestros iconos y en muchos de los casos, protagonistas de platónicos idilios o fantasias eróticas, eso dependía del partenaire.
Era muy facil decir: te quiero. Era muy facil decir: no te quiero y dar la vuelta, en busca de otro romance mas deslumbrante que el abandonado. Estudiar tenía varias opciones: realmente reunirse para machacar lo ya aprendido, preparar mejunjes culinarios a los que llamabamos: meriendas, jugar a la "botella" es decir jugar a robarnos los besos mas deseados o aborrecer que aquella maldita botella indicara el participante menos agraciado y fuera preciso rozar sus mejillas con un fugaz ¿beso?.
De aquellos besos, se derivaban amores que el fin de curso rompía, vínculos enaltecidos por una despedida fugaz, era entonces cuando llegaba el tiempo de escuchar a Elton John con su "Sorry seems to be the hardest word" el exito que a golpe de piano, sobredimencionaba los romances, mientras fumábamos un pitillo común que iba de mano en mano ardientemente codiciado.
También el Sol era, signo de dintinción, llegar al próximo curso con la piel color: "abrasador sol de verano", te daba un puntito de felices vacaciones, aunque para ello las sesiones de parrillada personal, abarcaran todo momento de luz solar, con sus respectivos remojos en el mar, como remedio de soportar aquella tortura estival, pero todo sacrificio era poco, por lucir el color de los afortunados.
La ilusión de todos era terminar una carrera universitaria, es decir que en la salón de nuestra casa apareciera como sitio de culto, un diploma lleno de firmas y cuños, donde el protagonismo lo abarcara nuestro nombre, que con grandes letras al mejor estilo Art Noveau, declaraba que sin duda alguna habíamos entrado gloriosamente al Olimpo.
Pero ese momento demoraría un poco, justo ahora llegaba la hora de salida de clase y nos esperaba un parque inmenso con sus bancos rojos, su glorieta, sus gorriones defecadores y los eternos enamorados que revoloteaban más que aquellos gorriones con buena puntería .
Sí, eramos tan jovenes y la vida tenía otro color, pero ahora .....pensándolo bien, lo importante siempre será, no abandonar nunca los pinceles con los qué colorear toda la vida. Toda nuestra vida.

7 comentarios:

AguaDeRocío dijo...

Cuantas cosas han cambiado no?... No os podeis hacer una idea de lo que aprendo de cada uno de vuestros escritos ... Gracias
Un achuchon

meggan dijo...

pues si que las cosas son diferentes
aishhhhhh
yo recuerdo cosas ,y veo otras que ahora no me gustan
cada cual vive lo que le toca..
solo soy,algo menor que tu..
pero buffff tambien pienso como tu..
besos

Adela dijo...

Entrañable etapa. Descubrimiento de los colores. Una paleta que con los años vamos enriqueciendo hasta brindarnos una riqueza cromática que nunca hubiéramos sospechado (siempre que no perdamos la admiración por lo que nos rodea). Querida Patricia, como siempre, disfruto de tu lectura. Besos

KAMELUCHA--MELA dijo...

Si niña linda, a cada uno nos toca vivir una època diferente,,,
segùn tengamos de edad...Aunque en artisteoss..si que si..Alain,Mastroiani,Claudia,,mucha gente linda
Y como emigrante,,solo queria trabajar...y trabajar para ayudar a mis padres...que diferente,,.bueno ya la niñez de los mios era otra cosa...
Y lo importante es lo que dices,,,
no dejemos nunca los pinceles para darles a nuestra vida todo el colorido que necesita...
un besito

Salegna dijo...

Si han cambiado pero hay seguir dando colores a cada instante de nuestra vida, por eso el blog lo puse a colores, estaba en un momento muy gris y he querido que todo lo que rodea se llene de color y alegría.
Un beso

Velvetina dijo...

Mientras sígamos manteniendo esos recuerdos, seguímos dando pinceladas a nuestras vidas.
Hay personas que llaman a esa etapa "aquellos maravillosos años", pero para mí todos los años podemos hacerlos maravillosos si queremos.

Sígamos jugando al juego de la botella, para que no dejemos nunca de recibir muchos besos, porque ahora la ventaja es que sabemos quien nos quiere de verdad.

Un caluroso beso

pafermi dijo...

Gracias a todas, por traer colores a mi blog.
Aguaderocío, todos los azules.
Meggan la ternura del rosa.
Adela con sus rojos profundos.
Kamelalucha llenando todo de verde esperanza.
Salegna vestida de arcoiris.
Velvetina desde el místico violeta.
Gracias queridas pintoras.